¿Qué historia te cuentas?

Hoy leí una frase que me llevó a reflexionar acerca de lo que diariamente me cuento…. sobre qué narrador estoy siendo: “La persona más poderosa del mundo es el narrador. El narrador establece la visión, los valores y la agenda de toda una generación que está por venir ”. – Steve Jobs – Desde siempre nos hemos contado historias y nuestro cerebro responde a ellas en piloto automático. Diariamente nos contamos la misma historia y desde allí marcamos los pasos de nuestro sendero. Nuestra narrativa convincente activa distintas regiones de nuestro cerebro y esa historia se convierte en un recurso emocional muy persuasivo incorporando su mensaje sin resistencia. Esto lo podemos experimentar al momento de ver una película que nos atrae, donde nos observamos participando de ella, no solo como simples observadores. Así transitamos la historia que nos contamos y que día a día vamos haciendo realidad. Te propongo hacer el siguiente ejercicio cuando te observes escuchando tu historia: ¿Qué me estoy diciendo? Observa, crea contexto de apertura y simpleza. Lo escribes. ¿Qué de todo lo que me digo marca huella en el camino que quiero construir? Me hablo honestamente (nadie te escucha) y escribes lo que surge. ¿Qué escucho de la historia que no permite que avance? Vuelve a escribir. ¿De qué otra manera puedo narrar lo que quiero en mi día? Juega con las palabras, agrego, saco, modifico, vuelvo a escribir…. Algo así como se relata en la historia del hombre ciego: Un día, volviendo al trabajo un hombre pasó delante de un ciego que mendigaba. El ciego tenía un letrero escrito a mano que decía: “Soy ciego”. Su taza estaba vacía, salvo por unos pocos centavos. El hombre decidió no darle dinero. En cambio, sacó un bolígrafo de su bolsillo y agregó solo tres palabras al letrero del mendigo. Casi de inmediato, la gente comenzó a dejar caer monedas e incluso billetes en la taza. ¿Qué tres palabras fueron tan poderosas que cambiaron la fortuna del mendigo? El letrero ahora decía: “Es primavera y soy ciego”.
Las palabras correctas, en el momento correcto, nos cuentan una historia donde la emoción activa nuestro cerebro y abre nuevas miradas. Te invito a que te enfoques en darle a tu cerebro esa semilla emocional para que tu historia se vea con otra perspectiva.

Si te está resultando difícil, te propongo mantener un encuentro para conocernos y poder ser posibilidad para experimentar el coaching.

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